Cómo limpiar el suelo de la cocina sin dañarlo y dejándolo impoluto
Los aceites esenciales ejercen un poder desinfectante natural y dejan en los pisos y las habitaciones un perfume agradable. Puedes elegir entre los aceites esenciales de lavanda, árbol de té, eucalipto, limón y pino. Se trata del procedimiento habitual en cualquier hogar, pasar la aspiradora o la escoba para dejarlo sin suciedad. El amoniaco es un producto muy utilizado para la limpieza del hogar por sus propiedades desengrasantes y desodorizantes. Aporta muy buenos resultados en la limpieza de cristales, ventanas, espejos, azulejos, baldosas… Asimismo, elimina manchas de óxido y moho comunes en los baños y es capaz de eliminar manchas en los tejidos.
Te recordamos que Elena nos dio en este post algunos trucos para mantener la tabla de cortar perfecta. Antes de llevar a cabo esta limpieza es siempre recomendable barrer y fregar el suelo, para eliminar la primera capa de suciedad. Con ello facilitarás que el producto utilizado para las juntas penetre mejor. Para empezar a quitar pegamento del suelo de vinil necesita aguarrás suave o disolvente. Es importante mencionar que este elemento va a eliminar el brillo del suelo que esté debajo del vinil.
Los recubrimientos de suelo de Krono Original® son resistentes y robustos, aguantan bastante y soportan mucho en el día a día. Tenga especial cuidado con macetas, floreros y cualquier objeto que contenga agua. En áreas especialmente propensas a suciedad, como la zona de entrada, las esteras antisuciedad protegen el suelo para que no se desgaste en exceso. Usa un fregona de esas de cerdas amarillas de toda vida y escúrrela al máximo. El mantra sigue siendo cuanta menos humedad haya en contacto con la madera, mejor. Aunque si las juntas son de silicona deberías aplicar el vapor durante poco tiempo para no causar desperfectos en este material, ya que el calor puede alterarlo.
Pero dependiendo de qué y cómo se use se acaba simplemente moviendo de un lado para otro. Para eliminar la grasa de las paredes del horno prepara una pasta a base de agua con bicarbonato. Una vez la tengas lista cubre todas las superficies y deja que actúe durante toda una noche. Después retírala y verás que se lleva cualquier resto de grasa acumulada. Otra alternativa casera para acabar con los malos olores es hacer uso de hojas de eucalipto. En este caso coloca las hojas de esta planta en un litro de alcohol durante dos días.
Algunas abrillantadoras con lana de acero te pueden ayudar en este propósito. Sin importar el color de las piedras que forman parte del diseño del terrazo, la limpieza debe ser igual, y no estarás limpiando la piedra directamente sino el recubrimiento. Evita colocar ceras o líquidos que cambien los colores de la superficie. La diferencia entre los suelos de terrazo exteriores e interiores es la cantidad de suciedad que puede caer sobre ellos. Los suelos exteriores están expuestos a diversas condiciones climáticas, y los interiores a las frecuentes pisadas de personas que traen consigo una gran cantidad de suciedad en sus zapatos. Lo primero que debes hacer es retirar todo el polvo y los residuos que puedan estar en el suelo.
Bien, para aplicar el protector, mojas la brocha en el producto dentro del cubo y lo aplicas extendiéndolo muy bien, sin dejar charquitos ni que se acumule nada. Ahora que ya tienes el suelo limpio de polvo y el protector, echas el protector en un cubo limpio para poder mojar la brocha plana y ancha fácilmente. Ahora que ya tienes tu suelo de nuevo completamente limpio, sano y sin manchas, toca aplicar el tratamiento final.
Se trata de un tipo de suelo que necesita ser pulido cada cierto tiempo si hemos escogido un acabado brillante. Ollas, sartenes, la vitrocerámica, el horno y, cómo no, el suelo. Una de ellas, y quizás la mejor de todas, es utilizar una máquina pulidora especial. Sin embargo, se trata de un aparato muy caro y no es nada sencillo de utilizar. No uses cepillos de cerdas muy duras o cuchillas que puedan rayar la superficie.
Todos son igual de válidos, pero puedes usar uno u otro en función de la disponibilidad de ingredientes que tengas en cada momento. El más sencillo se trata de mezclar vinagre y agua a partes iguales junto con un poco de sal. Con ayuda de un difusor échalo sobre los cristales y a continuación sécalos con un papel de periódico.